Y es que ese momento, en el que estamos de frente el uno del otro es... mágico. Algo que nada ni nadie puede reemplazar. Nos miramos fijamente, de muy cerca, sintiendo nuestra respiración. Vos me abrazas por la cintura, yo con mis brazos rodeo tu cuello, tu pelo, te acaricio. Me sonríes, yo me pongo tonta, miro hacia abajo, me tomas del mentón, subes mi cabeza y con esos ojos, con los que lograste conquistar todo mi corazón, me miras y me dices TE AMO. Esa palabra tan corta y de pocas letras, que a la vez significa tanto en nosotros. Te escucho, trato de no derretirme de la ternura, de no gritar de la felicidad al tenerte… Entonces me acerco aún más a vos. Tan cerca que nuestros labios se rosan, desafiándose para ver quien será el primero en dar el beso. Ese momento es intenso, siento tus manos acariciando mi espalda, mi cintura. Te siento tan cerca... y ya sin más vueltas te beso, entonces... todo se vuelve INEXPLICABLE... Lo que vos generas en mi es inexplicable…

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